La llavecita
por Viviana Giménez®
Me dijeron que era muy fácil. Me dijeron: andá a buscar la llave que está
en la habitación que está en el armario que está en el cajón que está en un
cofrecito a la izquierda. Cuando tomes
la llave, sentíte segura de que ahora podrás abrir lo que quieras. No, no es una metáfora, me dijeron cuando
sonreí, no es una broma, me respondieron cuando pregunté si eso era pura
filosofía. Y tenían razón después de
todo porque desde entonces no me ha quedado puerta sin abrir ni cerrojo que se
me resistiera. He abierto todas las
puertas de todas las casas de todo mi barrio - seguí por las provincias y
pronto pude comprobar que no había casa en el país que no abriera con mi llave
maestra. Ahora estoy recorriendo el
mundo y creo que me va a llevar un tiempo y que costará el enojo de mucha gente
que no me comprende, a nadie le gusta que le abran la puerta y entren como
pancho por su casa; pero finalmente
podré decir con orgullo algún día que todas las puertas del mundo se rindieron ante
mí. Ahora, cuando llegue ese momento,
¿sabré qué hacer después?
Este cuento fue Mención Estímulo en el Concurso Bimestral de Cuento Breve de la revista Puro Cuento (Buenos Aires), enero de 1992.

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