miércoles, 30 de marzo de 2011

EL TIPO DE LA CALLE, cuento de Viviana Claudia Giménez®

El tipo de la calle
de Viviana Claudia Giménez®


,           Este hombre estaba durmiendo dentro de una caja cerca de mi cama. Una caja como esas en que se ve dormir a gente de la calle.  Tenía pelo largo y blanco; barba y bigote, blancos.  Un Papá Noel del subdesarrollo, arrastrando sus pobres huesos.                       
            Hacía varias horas que estaba ahí.  Yo ya venía sintiéndole el olor desde hacía rato.  Un olor insoportable.  Y cuando me desperté estaba allí.  Grité horrorizada.  Pero él no había hecho ningún ruido que me despertara, fue simplemente ese tufo, que se tornó insoportable hasta hacerme de reloj despertador.  Y abrí los ojos, y estaba allí.  No es que me quiso atacar ni nada.  No.  Lo miré; lo que él hacía era escribir en un cuadernito inmundo.  Tenía anotaciones acerca de mí; y de mis amigos y familia; tenía también una valija con algunas cosas bastante buenas.  Pero eran sus únicas posesiones.  Obviamente voy a cambiar la cerradura, pensé al verlo, porque la puerta estaba cerrada a doble llave y él entró igual. 
            Me empezó a contar de su vida como si nada.  Así me enteré que a veces, nomás con tomar una ducha y conseguir buena ropa, hace, por ejemplo, estacionamiento valet, o alguna otra changa por el estilo,  y hasta consigue dormir con muchachas bonitas que le creen cuando él les habla de su vida de clase media alta; es que el tipo tiene clase.  No por eso deja de ser un vagabundo; y no sé qué sería antes de llegar a esto, pero tiene buenos modales
            Pasó un tiempo, no fue ni al primer día ni al segundo, ni siquiera al primer mes, pero a la larga me convenció a mí también de que me acostara con él.  Nunca lo hubiera pensado al despertarme con el olor putrefacto y gritar desesperada de miedo sólo de verlo con esta pinta.  Pero es que luego se duchó, y me habló suavemente.  Me contó de las anotaciones que habìa hecho de mí, de cómo me venía observando hacìa rato.  Fue entonces cuando comencé a hacer anotaciones de èl yo tambièn.  Y decidì no cambiar la cerradura, despuès de todo.  Pero a veces se va con su caja al hombro, vuelve a la mugre absoluta y aparece despertando de terror y olor a alguna otra.  Vaya a saber una qué busca este tipo.

2 comentarios:

  1. Pero entonces el tipo tenía un buen chamuyo... sino no se explica...

    ResponderEliminar
  2. Y, si, algo tendría...No siempre "billetera mata galán"...Je, je.

    ResponderEliminar